La Antartida

La Antartida es el único continente libre de fronteras, armas, catástrofes ecológicas, terremotos y contaminación. Es también el más frío (88º C bajo cero), el de mayor altitud media (2050 metros sobre el nivel del mar), el más ventoso (con ráfagas de más de 300 km por hora) y el más seco (caen menos gotas que en el desierto de Sahara, hay zonas en donde no ha llovido en los últimos dos millones de años y la humedad atmosférica absoluta es diez mil veces menor que la del círculo ecuatorial). Los que la exploran relatan estar en otro planeta o en otro paisaje geológico del que el hombre no tiene conocimiento ni recuerdo.
La extrema asepsia del ambiente de la Antártida impide incluso el resfrío más leve y hace que los animales muertos tarden mucho tiempo en descomponerse. Además en el polo sur (corazón de la Antártida) impera una sola noche y un solo día, cada uno de seis meses.

Debido a sus 20 millones de kilómetros cuadrados de mar congelado, la Antártida logra casi triplicar su extensión en invierno y pasar del cuarto al tercer lugar en el ranking continental, antes de Africa. Hospeda el 90 % del hielo planetario, el 70 % de las reservas de agua dulce y produce, en forma de témpanos, un volumen equivalente a la mitad del agua que consume el mundo cada año.

Los animales que pueblan la Antártida no desentonan con su desmesurado hábitat. La ballena azul es la criatura más grande de todos los tiempos. La secundan el albatros errante (el ave de mayor envergadura e incubación más lenta), el elefante marino (la mayor foca viviente), la orca (el animal oceánico más veloz), la foca cangrejera (con una población estimada de quince millones de individuos) y el gaviotín antártico, que realiza la hazaña sin paralelo entre las especies migratorias de viajar más de 40000 km entre polo y polo, y pasa prácticamente todo el año en los veranos polares, siendo el animal que goza de más luz diurna en su vida. Mientras que el pingüino emperador es el animal antártico que vive más cerca del polo sur y es el más espectacular.

El continente de la Antártida y su cinturón marino conforman el sistema de enfriamiento de la Tierra, es una fábrica de climas y pieza clave para la circulación de corrientes acuáticas y atmosféricas.

Y es también el último laboratorio natural sin alteraciones ni contaminaciones que le queda al planeta. Vale decir, una única oportunidad para la ciencia.

En las sucesivas capas de hielo están agendados los cambios climáticos desde hace miles de años. Estudios realizados en estas capas de hielo han permitido determinar que unos 18000 años atrás la Tierra era más árida que hoy. Además los meteoritos caídos (hasta ahora se han encontrado más de 7000) sobre la Antártida no han sufrido contaminación. Hasta contribuyó a la conquista espacial. En sus inhóspitos Valles Secos la NASA probó parte del instrumental con que la Viking II rastreó síntomas de vida en la superficie de Marte.

Actualmente la comunidad científica está concentrada en las secuelas del “efecto invernadero” y del agujero en la capa de ozono. El recalentamiento planetario parece ser el responsable de que hayan comenzado a desprenderse témpanos de tamaño anormal. Y los rayos ultravioletas serían los culpables de la retinitis que afecta a algunas gaviotas.

En la Antartida, aseguran los estudiosos del tema, se asiste a la avant première de los efectos del cambio global.

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